Ainval no es un call center. Tampoco es un comparador automático. Es una corredora de seguros con voz propia, fundada por una mujer que decidió que la asesoría podía ser otra cosa.
Esta página es la base de todo lo que decimos en el resto del sitio. Aquí está nuestro reto, nuestro objetivo y nuestro propósito. Léela despacio.
Después de más de quince años acompañando a familias y empresas como asesora de seguros, Leida fundó Ainval con una idea simple: las personas no compran pólizas, compran tranquilidad. Y la tranquilidad nace del entendimiento, no de la presión comercial.
Hoy lidera un equipo que prefiere hacer una pregunta más antes que cerrar una venta más rápido. Que prefiere recomendar un producto más pequeño si ese es el que de verdad necesitas. Y que entiende que su mejor cliente es el que se siente lo suficientemente informado como para volver a recomendarnos.
En Colombia, menos de tres de cada diez familias tiene un seguro privado más allá del SOAT. Hablar de seguros sigue siendo un tema incómodo: lo asociamos con tragedias, con letra pequeña, con vendedores insistentes.
Nuestro primer reto es romper esa asociación. Mostrar que un seguro bien escogido es un acto de cuidado, no de miedo. Y que la conversación sobre lo que pasaría si… puede hacerse con calma, en lenguaje claro, sin tablas actuariales.
No nos creemos los más grandes. Nos importa más ser los más claros. Por eso evitamos las llamadas frías, las metas comerciales que premian la urgencia y el discurso técnico que aleja a quien más necesita asesoría.
Trabajamos como una corredora multimarca: comparamos coberturas y precios entre las mejores aseguradoras del país, te explicamos las diferencias en lenguaje cotidiano, y dejamos por escrito lo que prometemos. Si la mejor opción no es la nuestra, te lo decimos.
Una póliza se firma una vez. La experiencia se vive todos los días: cuando renueva, cuando consulta una cobertura, cuando llama porque algo pasó. Allí es donde Ainval quiere ser distinta.
Nuestro propósito es acompañar todo el ciclo, no solo la venta. Por eso tienes un asesor con nombre y teléfono directo, un canal de WhatsApp atendido por humanos, y un compromiso explícito: nunca te enteras de tu siniestro por una cláusula. Te enteras por una conversación.